Preludio: pedagogía crítica para forjar una sociedad crítica.

Lic. Abraham Agustín Puntos

El Autor

Abraham Agustín Puntos es Licenciado en Publicidad, con especialidad en publicidad social. Ganador del premio Círculo de Oro 2019 en el eje de Relaciones Públicas con la campaña #ElAcosoMarca, organizado por Círculo Creativo.

Ha trabajado como coordinador de comunicación de la Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis de México. Es asesor de pequeñas empresas mexicanas en el área de mercadotecnia y publicidad digital, así como de artistas musicales.

Actualmente es coordinador de comunicación de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares A. C. miembro del consejo de comunicación de la Orden de Malta México y docente en el Colegio Simón Bolívar de la Salle Mixcoac.

Correo: works.bran@gmail.com

Es evidente que la gente no entiende el sistema
monetario y bancario, porque si lo entendiese creo
que habría revolución mañana por la mañana.
Henry Ford, 1922

Estimada comunidad educativa de la CNEP, inicio este texto con la cita de Henry Ford para ser contundente en cuanto al objetivo de nuestro papel: ustedes como directivos, coordinadores, docentes, personal de apoyo, alumnos, padres de familia y nosotros como institución, debemos comprender que una sociedad crítica se forja en la escuela. ¿Para qué y por qué forjar una sociedad crítica? No solo para crear una revolución, sino también para lograr un proyecto, una sociedad con visión y acciones en pro de la fraternidad y el bien común.

Si el mundo moderno ya vivió dos grandes guerras mundiales ¿Por qué está latente una tercera? Si la sociedad actual sabe lo que significa pasar por crisis económicas, ¿por qué no pone en marcha una cultura de ahorro e inversión? Si los mexicanos pasaron por 70 años de ser gobernados por una ideología hegemónica, ¿por qué no se ha logrado una política democrática eficiente? Las respuestas, en definitiva, son muy diferentes en cuanto a forma, aunque parte del fondo puede recaer en que, a pesar de que la sociedad ha sufrido en diferentes ámbitos, sigue sin comprender cómo funciona el
sistema, sigue repitiendo patrones de conformidad y vida mecánica impuesta desde los años sesenta.

Sabemos que la sociedad se conforma por individuos, pero éstos generalmente cumplen los papeles impuestos por los tres grandes: el estado, el poder económico y la religión. No se mal interpreten dichas palabras, suficiente tenemos con polarizar la agenda pública actual de México, entiéndase que por décadas varios pensadores han sostenido y escudriñado dichos poderes como las empresas de comportamiento
social: Marx, Bobbio, Durkheim, Hernández Vega, Locke, Fernández Santillán y un largo etcétera.

En un principio se pensaría que las tres esferas son suficientes para equilibrar el sistema social, priorizando en todo momento los derechos fundamentales de la sociedad, pero los años de la humanidad demuestran que cada esfera ha acarreado agua para su propio costal, y los que nos dedicamos a la educación, sabemos que las tres han utilizado a la educación como una fábrica de humanos programados según sus necesidades. ¿Qué pasaría si de la sociedad emergiera una nueva esfera? La educación debe dejar sus cadenas de esclavitud y ser autónoma para el bien de la sociedad, con la suficiente objetividad y subjetividad para buscar y concretar el bien común.

Una nueva esfera: la educación

Nuestro México viene de un contexto de fábricas de obreros y campesinos, de personas condenadas a la ignorancia y explotación; tanto ha permeado esa programación que el concepto “generación de cristal”(1) es ofensivo, porque se supone que parte de los jóvenes y algunos adultos mayores ya no soportan las críticas, los abusos, la explotación, llamadas de atención, etcétera. ¿Acaso la sociedad debe tolerar que los derechos fundamentales sean socavados? ¿Acaso está bien fomentar una actividad económica disfrazada de cultura y deporte, pese a que se pisoteen los derechos humanos? ¿Acaso debemos tolerar que cada vez más la gente siga desaparecida y las autoridades no den
explicaciones? ¿Debemos quedarnos callados cuando sabemos que es la misma autoridad quien permite actividades ilícitas y dañinas? ¿No es nuestra responsabilidad contribuir a la no violencia, a la cultura de la paz? ¿La sociedad exige objetivamente lo que es mejor para ella y para el Otro(2) o solo es parte de la masa de algún color y esfera? 

La inspiración de estas preguntas proviene de la filosofía de la liberación creada en Latinoamérica, la cual se une a la Pedagogía Crítica(3), cuya episteme está en nuestro contexto como mestizos de culturas étnicas y extranjeras, que objetan la necesidad de recurrir a Europa para que opinen sobre la autonomía de cada sociedad, que exigen la descolonización y la emancipación del eurocentrismo. Porque seamos claros, el contexto de cada región define en toda medida el vivir de la sociedad; en este sentido es la misma sociedad la única corresponsable de la justicia para ella misma hoy y siempre.

PEDAGOGÍA CRÍTICA

Para lograr esto, debemos de regresar a la cita inicial, la causa de que la sociedad no entienda es porque no conoce, no conoce porque existe una educación hegemónica, porque han usado y prostituido a la escuela. Cabe destacar el intento de esta por evolucionar e impactar de forma positiva a la sociedad, evidencia de ello es la pedagogía
crítica, la pedagogía humanista, el aprendizaje situado, entre muchos otros hechos relevantes. El primer paso es deconstruir dicha educación, es decir, generar un diálogo desde y hacia el Otro, empatizar y ser solidarios con todos los actores que habitan el ecosistema de la Tierra, incluyendo a todos los seres vivos, a todos los recursos naturales, pues “el Otro es exterior a la totalidad y por sus condiciones de vida que son tangibles a partir del contacto con su rostro, es posible entender su condición objetiva de sufrimiento” (Brodanin, 2008). Es así como el principio de interrelación es más vigente que nunca.

A reflexionar

Después del diálogo, la reflexión y la concientización sigue el proceso de la pedagogía crítica a través de las praxis de la transformación concreta de las estructuras de dominación. Es necesario que la educación logre concretarse como una esfera para construir un proyecto social en el que las cuatro esferas—que incluyen a la educación—
estén involucradas con conocimiento de causa, contexto, objetividad y regulaciones apartidistas para desarrollar planes basados en la ética, dar luz a conocimientos definidos por las problemáticas de los lugares en los que se va a compartir, y no enseñar lo impuesto por quien desea controlar. Los humanos debemos construir a través del
diálogo, de la crítica, el respeto y del equilibrio entre el optimismo y el realismo, una sociedad emancipada de estereotipos de superioridad y fraterna.

Estimada comunidad educativa, te invito a valorar, interiorizar, practicar y deconstruir la pedagogía crítica para compartir tu nueva sociedad crítica, porque tus hijos y vecinos lo necesitan para dejar de sobrevivir.

Citas

1. Monserrat Nebrera 2021.427

2. Enrique Dussel 1994.

3. Freir 1990, como se citó en Jorge F. Cabaluz-Ducasse 2016.

Referencias

Cabaluz-Ducasse, Jorge Fabián, “Pedagogías críticas latinoamericanas y filosofía de la liberación: potencialidades de un diálogo teórico-político”, Educación y Educadores, 19 (1), 2016: https://educacionyeducadores.unisabana.edu.co/index.php/eye/article/view/5061

Dussel, Enrique, El encubrimiento del otro: Hacia el origen del mito de la modernidad, Editorial Cambio XXI, 1994.

Maestre Castro, Ana B. “Reflexión Sobre la Pedagogía Crítica. Innovación y Experiencias Educativas”, Educación Crítica, 2009, disponible en: http://educacioncritica.redongdmad.org/files/2011/03/ANA-BELEN_MAESTRE_2.pdf

Nebrera, Monserrat, “Generación cristal”, El Nacional.cat, 20 de mayo de 2021, disponible en: https://www.elnacional.cat/es/opinion/montserrat-nebrera-generacion-cristal_611636_102.html

Ortega Valencia, Piedad, “La Pedagogía Crítica: Reflexiones en torno a sus prácticas y desafíos”, Pedagogía y Saberes, núm. 31, julio-diciembre, 2009, pp. 26-33, disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/6140/614064889003.pdf

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