La calidad de una escuela la constituye la coherencia con los valores cristianos que deseamos impulsar: Michel Ramírez.

11 de mayo de 2018. El coordinador del Sistema de Acreditación para la Calidad Educativa (SACE), en el presente texto, describe los antecedentes del SACE además de informarnos los avances de este sistema en cerca de 300 colegios acreditados, la mayoría integrantes de nuestra Confederación.

Como parte de las estrategias de la CNEP  para el cumplimiento de sus objetivos se plantea en 1998, el primer Modelo de Calidad Educativa como propuesta para valorar las condiciones de las escuelas de educación básica, con base en la experiencia en educación superior y en la práctica sobre evaluación institucional que, desde la década de los 80, la CNEP ya venía trabajando. Estas prácticas le dieron a la CNEP un carácter innovador en el contexto educativo nacional de ese entonces.

En México la década de los 90 se caracterizó por las transformaciones realizadas en los sistemas nacionales de educación superior. Las políticas y medidas que se comienzan a instrumentar se basaron en la adopción de controles de calidad y eficiencia en el marco de lo que se denominó “Estado evaluador”.[1]

El cambio en el estado mexicano, en esos años, estuvo acorde con la estrategia mundializada que fue impulsada por los organismos internacionales, particularmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. La nueva estrategia gubernamental apostó a la incorporación de México al primer mundo, con su ingreso a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y su alianza comercial con Canadá y Estados Unidos.

El terreno educativo no pudo estar al margen de estos procesos de cambio. Se comenzaron a revisar las estructuras educacionales a fin de realizar los ajustes necesarios para la respuesta a los nuevos retos y desafíos que se presentaban. Comenzó a generalizarse la preocupación por el mejoramiento de la calidad de la educación y por la pertinencia social que los procesos educativos tenían en el contexto de las transformaciones de las sociedades. Se pretendía, entonces, conformar un sistema de educación superior eficiente, de alta calidad y pertinente a los nuevos requerimientos de una sociedad en proceso de transición en el marco de la economía global. Bajo esta perspectiva la evaluación se constituyó como la directriz de la política de modernización.

Las nuevas condiciones del país en el marco de su inserción en el mundo globalizado, junto con las también nuevas condiciones de producción y transmisión del conocimiento en el contexto de la revolución científico-tecnológica, llevaron a hacer hincapié en los aspectos cualitativos de la evaluación, dando lugar a la intervención de organismos de apoyo para tal fin, entre los que se encontraban la Subsecretaría de Educación Superior e Investigación Científica (SESIC) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) quienes inicialmente mantuvieron un seguimiento cercano a los procesos de evaluación institucional.

Con todas las limitaciones que se presentaron, dichos procesos permitieron un mayor conocimiento de las universidades, conformándose paralelamente un sistema de información estadística básica del subsistema de universidades públicas estatales.

Los procesos de internacionalización de la educación superior llevaron a las instituciones del país a compararse cada vez más con estándares internacionales de calidad; basta recordar que, tras la incorporación de México a la OCDE, el gobierno solicitó a este organismo dos evaluaciones: una relativa a la investigación científica y otra a la educación superior.

En México, la acreditación de instituciones era reciente, aunque desde la década de los 50 el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) había sido acreditado por la Southern Association of Colleges and Schools (SACS), una de las agencias acreditadoras regionales de Estados Unidos. La Universidad de las Américas también estaba acreditada por la SACS y posteriormente, otras instituciones (públicas y privadas) se habían acogido a este proceso de acreditación. Al inicio de la década (1992) se constituyó la Federación de Instituciones Particulares Mexicanas de Educación Superior (FIMPES) como instancia acreditadora para las instituciones que forman parte de ella, estableciendo el “Sistema para el Ingreso y Permanencia en la FIMPES, a través del Fortalecimiento del Desarrollo Institucional”[2]. Es importante señalar que, en nuestro país, el término acreditación se diferencia del de certificación porque el primero hace referencia a la evaluación institucional con una visión global y holística, mientras que el segundo se vincula con normas estandarizadas y dirigidas básicamente a programas académicos.

Para la educación básica, el replanteamiento de la evaluación y del proyecto educativo de la globalización, llegó en forma de dos grandes iniciativas: el Programa de Escuelas de Calidad (PEC), iniciado en 2001 y la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en 2002.[3]

Con base en las experiencias de acreditación en educación superior, en 1998[4], la CNEP solicita a un grupo de investigadores liderados por la Dra. María Rita Ferrini Ríos, construir un modelo de calidad educativa para las escuelas de educación básica, partiendo de la premisa de que era ya impostergable comenzar a generar cambios en la educación en México a través de las instituciones educativas afiliadas a esta organización y, a partir de la Filosofía, Ideario y Proyecto Educativo que caracteriza a la Confederación y a las escuelas que pertenecen a ella.

La investigación se inició con la revisión de los principales Modelos de Acreditación Superior (SACS y FIMPES), rescatando algunos elementos que permitieran la construcción de un modelo que atendiera las necesidades específicas de la educación básica.

En respuesta a la solicitud de la CNEP se presenta la primera propuesta ante las autoridades de este organismo, de la Secretaría de Educación Pública y de los presidentes de las Federaciones, el denominado “Modelo General” en el que se propone certificar a las instituciones educativas pertenecientes a la CNEP. En este primer momento la calidad se concibió como un proceso continuo de mejora de los colegios en todos sus aspectos para dar una respuesta a los retos del momento histórico que se estaba viviendo.[5]

La experiencia, la cercanía con las instituciones educativas, los avances en el terreno de la construcción conceptual de los modelos de calidad, así como la apropiación del paradigma de mejora continua, favorecieron la revisión y replanteamiento conceptual y metodológico de esta primera propuesta. Es así como surge el Sistema de Acreditación de la Calidad Educativa para las Escuelas de Educación Básica y Media Superior (SACE) que hoy tenemos en su cuarta versión.

Al día de hoy en el Sistema de Acreditación para la Calidad Educativa ( SACE) de la CNEP  tenemos 260 Instituciones Educativas Acreditadas del 2° al 4°  Modelo de Acreditación de la Calidad Educativa. Estas 260 Instituciones representan aproximadamente 780 niveles educativos acreditados. En los últimos dos años 35 colegios comenzaron su proceso de acreditación, de los cuales al día de hoy 21 escuelas se encuentran aún en su proceso de acreditación, de los cuales 13 se encuentran en  México, 1 en República Dominicana, 1 en el Salvador y 6 en Perú.

  • En proceso de actualización en el país tenemos 53 Colegios.
  • En el extranjero realizando proceso de actualización se tienen 14 escuelas de los cuales 12 se encuentran en Perú y 2 en el Salvador.
  • Entre los meses de Mayo a Diciembre del presente año, 5 Instituciones Educativas comenzarán su proceso de actualización y un caso especial del Colegio Victoria de Occidente en Zapopan Jalisco.

En este año se espera terminen 26 escuelas que se encuentran en proceso de acreditación, lo cual representa que de Agosto a Diciembre se estarían programando aproximadamente 10 Visitas de Verificación.

Universidad Motolinía, visita de verificación del 22 al 25 de abril de 2018.

 

En el último semestre del año se han promovido encuentros con el Consejo Consultivo del SACE con el objeto de impulsar la capacitación y el fortalecimiento del Sistema de Acreditación en una lógica de consolidación del trabajo del SACE en estrecha vinculación con una propuesta más abierta e integral en el conjunto de actividades de acompañamiento de la CNEP. En el entendido que el SACE es una pieza importante pero no la única dentro de una estrategia de innovación educativa que se desea impulsar en la actual presidencia para poder dar a nuestros colegios una respuesta más oportuna a las necesidades que impone el contexto actual. En el mes de abril y mayo en las últimas Visitas del Equipo de Verificación del SACE a la Universidad Motilinia y el Instituto México de Puebla; la Coordinación del SACE ha invitado en el acto de entrega del reporte de la Visita de Verificación que las instituciones educativas deben concebir que su relación con la CNEP no se basa en la prestación de un servicio para acreditar un proceso de calidad , que la propuesta actual del SACE es que los Colegios se conciban en un camino de innovación educativa donde son acompañados en una vocación común por la Confederación y que dentro de ese acompañamiento una parte importante es el que viven dentro de la acreditación pero se debe transitar a un caminar que implica saberse acompañado por la CNEP no solo a través del SACE sino a través de otras estrategias y propuestas educativas.

Instituto México de Puebla, campus estrella del sur,visita de verificación del 6 al 9 de mayo de 2018.

En los meses de mayo a junio se estarán integrando nuevos elementos al equipo del SACE , gracias a una convocatoria que está en marcha desde el 20 de abril y cerrara el 21 de mayo. Con posterioridad se anunciaran las fechas de los cursos de capacitación para asesores, verificadores y coordinadores de proceso con la intención de capacitar y formar en la línea de acompañamiento que desea impulsar la CNEP en el SACE .

Instituto México de Puebla, campus estrella del sur,visita de verificación del 6 al 9 de mayo de 2018.

Esta línea de acompañamiento parte de la premisa de que la calidad del rendimiento de una escuela o de un maestro la constituye la coherencia con los valores ético cristianos que deseamos impulsar en la CNEP. Estos valores no son medios instrumentales como la efectividad y la eficiencia sino conceptualizaciones que se traducen en prácticas y metodologías  que potencializan al ser humano en la formación de un pensamiento crítico, reflexivo para la apreciación de los valores ético-cristianos y actuar ante situaciones complejas e impredecibles con inteligencia y misericordia.

En el SACE reconocemos que nos encontramos en un momento complejo que requiere de nosotros fortalecer que nuestros acompañamientos para la acreditación insistan en que ante la competitividad y el individualismo de la cultura dominante, las instituciones que acompañamos deben apostar por ser instituciones basadas en la superación de las desigualdades, el espíritu de justicia, el respeto a la diversidad, el desarrollo de la compresión, la crítica y el análisis.

[1] Cfr. Javier Mendoza R, Transición de la educación contemporánea en México: de la planeación al estado evaluador.

[2] Véase FIMPES www.fimpes.org.mx

[3] Hugo Aboites, La medida de una nación. Los primeros años de la Evaluación en México. Historia de poder y resistencia (1982-2012), pág. 827.

[4] Tres años antes de la primera iniciativa gubernamental para educación básica.

[5] Documento de trabajo en Carpeta Orígenes y Fundamentación SACE.

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