Si con la educación que hacemos, hemos construido una sociedad insolidaria, violenta y consumista, cambiemos entonces el modo de educar: Rector UIA

En el marco de los trabajos del Primer Congreso de la Escuela Evangelizadora, el rector de la Universidad Iberoamericana, David Fernández, realizó un detallado análisis de la situación mundial y nacional así como los retos que enfrenta la educación ante ellos. Convocada por La Confederación Nacional de Escuelas Particulares y Ediciones SM, ante un numeroso público, Fernández, de formación jesuita, habló de la cruda realidad social que se vive en México.

Señaló que la inmensa asimetría y desigualdad social “parece que ya a nadie le escandaliza”, llamando a reflexionar sobre la injusticia de la concentración de la riqueza. “La desigualdad es un obstáculo que se añade a la dificultad ya enorme de superación de la pobreza, del atraso y del desarrollo en nuestros países. Es un problema moral, es un problema de fe, es un problema político y económico” destacó ante un auditorio con una fuerte composición religiosa.

Después de hablar de la corrupción, la violencia, la destrucción ambiental así como la intolerancia a la diversidad expuso varios de los retos de la educación ante dicho panorama. Comenzó haciendo énfasis en la necesidad de renovación, actualización y vínculo con las nuevas generaciones:  “Hoy los muchachos aprenden y conocen de manera distinta. Se relacionan de manera distinta.  A los que nos toca cambiar es a nosotros no a ellos”.

Ante esa nueva realidad, sostuvo que la educación no está respondiendo a esos desafíos y llamó a replantear la misión, tanto educativa, como religiosa: “Queremos formas personas sensibles a todo lo humano, con y para los demás. Esto tendría que estar en el centro de la educación. Cambio educativo y asumir como iglesia la responsabilidad frente a nuestros pueblos”. Así, habló de una nueva educación, donde la cuestión social y la participación democrática estén en el centro. Donde se transmita no sólo lo que está hecho sino las posibilidades por hacer, es decir, en la posibilidad y necesidad de cambio social: “Es desde la escuela donde podemos proponer un proyecto colectivo, un proyecto común.”

Fernández propuso numerosas características y dimensiones de una nueva manera de hacer educación, una que promoviera la “ciudadanía consciente y activa desde los valores del evangelio cuya plena realización solo puede lograrse en sociedades plenamente democráticas”; El respeto a la diversidad y el pluralismo a través de una formación integral;  la educación intercultural para la paz. Educar para superar los racismos y clasismos que  “van contra el corazón del evangelio”. Una educación que alfabetice políticamente, en el sentido de preparar ciudadanos que enfrenten en sociedad, en comunidad y en colectivo la difícil situación nacional e internacional. 

La intervención, fue parte de las conferencias magistrales que se realizaron en el Congreso, los pasados 8, 9 y 10 de febrero en la Ciudad de Puebla. Dichas intervenciones trataron de abrir un debate entre educadores y religiosos en las labores evangélicas y escolares. Más de 500 personas de 30 estados del país estuvieron presentes.